Son los surcos que van de la nariz a las comisuras de la boca. Los surcos nasogenianos, también llamados líneas de marioneta superiores o pliegues nasolabiales, suelen ser las primeras arrugas marcadas del rostro. Aparecen hacia los 30-35 años y se van ahondando con la edad.
La cirugía no es la única opción. Unos ejercicios específicos, combinados con un drenaje linfático dirigido a la zona, pueden atenuar estos surcos de forma notable. Los resultados no son inmediatos: hacen falta constancia y paciencia. Pero son reales, visibles y duraderos.
En este artículo encontrarás 6 ejercicios precisos, un protocolo de drenaje específico y expectativas realistas sobre los resultados.
Índice
Anatomía del surco nasogeniano
Entender el surco nasogeniano es entender por qué se forma y cómo actuar sobre él. No es un simple pliegue superficial: es una estructura anatómica profunda que implica varias capas de tejido.
Las capas implicadas
La piel superficial. La epidermis y la dermis de la zona nasogeniana son relativamente finas. Con la edad, la dermis se adelgaza (la pérdida de colágeno se estima en un 1 % al año a partir de los 30) y la piel pierde su capacidad de resistir a la gravedad.
La grasa subcutánea. El rostro tiene compartimentos grasos diferenciados. El compartimento graso de la mejilla (malar fat pad) se sitúa por encima del surco nasogeniano. Con la edad, ese compartimento se desliza hacia abajo por efecto de la gravedad. Se "amontona" a la altura del surco y lo ahonda todavía más.
Los músculos. El músculo elevador del labio superior y el músculo cigomático están directamente ligados al surco. Su tono determina en gran medida la profundidad del pliegue. Un músculo tonificado mantiene la mejilla alta y el surco poco marcado. Un músculo debilitado deja que la gravedad haga su trabajo.
El sistema linfático local. La zona nasogeniana es rica en vasos linfáticos. Cuando el drenaje es eficaz, los tejidos se mantienen finos y la piel bien tersa. Cuando la linfa se estanca (estrés, falta de sueño, sedentarismo), los tejidos se cargan de líquido y el surco se ahonda.
¿Por qué esta arruga y no otra?
El surco nasogeniano es una zona de unión natural entre dos estructuras anatómicas: la mejilla (móvil) y el labio superior (relativamente fijo). Es un pliegue de movimiento. Cada sonrisa, cada gesto lo solicita. Con los años y miles de repeticiones, el pliegue se fija.
También es una zona especialmente expuesta a la gravedad. La grasa de la mejilla pesa directamente sobre el surco. Cuanta menos elasticidad tiene la piel, menos puede resistir ese peso.
Por qué se forman estas arrugas: los 5 factores
1. La pérdida de colágeno y elastina
A partir de los 25 años, la producción de colágeno disminuye. A los 40 tienes un 20 % menos que a los 20. A los 60, un 40 % menos. Esta pérdida de colágeno es el factor número uno del ahondamiento de los surcos nasogenianos.
2. La migración de la grasa
Los compartimentos grasos del rostro no se funden con la edad: migran. La grasa malar desciende, se acumula por encima del surco y ahonda el pliegue. Eso explica que los surcos nasogenianos se marquen incluso en personas que no adelgazan.
3. La pérdida de volumen óseo
El esqueleto facial se reabsorbe con la edad. El maxilar pierde volumen y reduce el soporte sobre el que descansan los tejidos blandos. El rostro se hunde literalmente hacia dentro y hacia abajo.
4. El estancamiento linfático
Un drenaje linfático insuficiente en la zona mejilla-nariz provoca una hinchazón crónica de los tejidos. Esa hinchazón aumenta el peso que recae sobre el surco y amplifica visualmente su profundidad.
5. Las expresiones faciales repetidas
Sonreír, hablar, masticar: todos esos gestos solicitan el surco nasogeniano. Evidentemente, no es motivo para sonreír menos. Pero entender ese mecanismo permite comprender por qué los ejercicios de refuerzo muscular tienen sentido.
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6 ejercicios específicos para atenuar los surcos nasogenianos
Estos ejercicios trabajan los músculos que sostienen la zona del surco. Practicados a diario, refuerzan el soporte muscular y reducen la profundidad visible del pliegue. Cada ejercicio lleva de 30 a 60 segundos.
Ejercicio 1: el inflado alterno
Infla al máximo la mejilla derecha. Mantén 5 segundos. Pasa el aire a la mejilla izquierda. Mantén 5 segundos. Repite 10 veces por cada lado.
Este ejercicio estira el surco nasogeniano desde dentro y refuerza el músculo buccinador (el músculo de la mejilla). El inflado crea una presión interna que "empuja" el pliegue y estimula la circulación de la zona.
Ejercicio 2: la sonrisa con resistencia
Coloca los índices a ambos lados de la boca, sobre los surcos nasogenianos. Presiona ligeramente para crear resistencia. Después sonríe lo más ampliamente posible, luchando contra la presión de tus dedos. Mantén 5 segundos. Relaja. Repite 10 veces.
La resistencia obliga al músculo cigomático a trabajar con más intensidad que en una sonrisa normal. Es el principio del entrenamiento de fuerza aplicado al rostro: la resistencia genera el refuerzo.
Ejercicio 3: la succión de las mejillas
Mete las mejillas hacia dentro, como si pusieras "boca de pez". Mantén 10 segundos. Relaja. Repite 8 veces.
Este ejercicio trabaja el buccinador y los músculos del labio superior en un movimiento que "alisa" el surco desde dentro. La contracción profunda estimula la circulación sanguínea local y refuerza el tono muscular.
Ejercicio 4: el alisado con la lengua
Cierra la boca. Coloca la punta de la lengua contra el interior del surco nasogeniano derecho, a la altura del ala de la nariz. Desliza lentamente la lengua hacia abajo, a lo largo del surco, hasta la comisura de la boca. Repite 10 veces por cada lado.
La presión que ejerce la lengua desde dentro "plancha" mecánicamente el pliegue. Es uno de los ejercicios más específicos y eficaces para esta arruga concreta. Notarás el músculo trabajando desde las primeras repeticiones.
Ejercicio 5: la O de sorpresa
Forma una gran "O" con la boca, estirando los labios al máximo hacia fuera. Mantén la posición mientras intentas sonreír, sin cerrar la O. Notarás tensión en las mejillas y a lo largo de los surcos. Mantén 10 segundos. Relaja. Repite 5 veces.
Este ejercicio activa a la vez el orbicular de los labios y el cigomático en un movimiento antagonista. Esa doble solicitación refuerza la zona de forma completa.
Ejercicio 6: la presión con las palmas
Coloca las palmas sobre las mejillas, con los dedos hacia las orejas. Presiona con moderación para elevar los tejidos de la mejilla hacia los pómulos. Mantén esa posición mientras abres y cierras la boca lentamente, 10 veces. El movimiento de la mandíbula contra la resistencia de las manos refuerza toda la zona peribucal.
Este ejercicio combina refuerzo muscular y reposicionamiento mecánico de los tejidos. Da una idea del resultado que la gimnasia facial constante puede lograr a largo plazo.
Drenaje linfático específico de la zona nasogeniana
Los ejercicios refuerzan los músculos. El drenaje evacúa la linfa estancada y reduce la hinchazón que acentúa visualmente el surco. Los dos enfoques son complementarios: es su combinación la que da los mejores resultados.
El protocolo de drenaje nasogeniano (2 minutos)
Paso 1: apertura de los ganglios. Apoya el cepillo bajo cada oreja. 5 rotaciones suaves por cada lado. Después baja por el cuello hacia las clavículas, 3 pasadas.
Paso 2: drenaje de las mejillas hacia las orejas. Coloca el cepillo en la mejilla, a lo largo del surco nasogeniano. Desliza despacio desde el ala de la nariz hacia la oreja, siguiendo la línea del pómulo. 5 pasadas por cada lado, con una presión de pluma. Este gesto drena la linfa acumulada en la zona del surco hacia los ganglios parotídeos.
Paso 3: drenaje específico del surco. Con la punta del cepillo, recorre el surco nasogeniano de arriba (ala de la nariz) hacia abajo (comisura de la boca). Después continúa hacia la mandíbula y sube hacia la oreja. 3 pasadas por cada lado. Es el gesto más preciso: sigue exactamente el trayecto de drenaje natural de la zona.
Paso 4: cierre. Vuelve a bajar por el cuello, de las orejas hacia las clavículas. 3 pasadas por cada lado.
Cuándo practicar el drenaje nasogeniano
Lo ideal es hacerlo después de los ejercicios. La secuencia óptima es: ejercicios (3 minutos) y luego drenaje (2 minutos). Los ejercicios movilizan los tejidos y activan la circulación local. El drenaje evacúa los líquidos movilizados.
La mañana es el mejor momento, porque el estancamiento nocturno acentúa los surcos. Pero una sesión por la noche antes de acostarte también es beneficiosa.
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Resultados realistas: qué esperar
La transparencia es esencial. Los ejercicios faciales y el drenaje no son cirugía estética. No van a borrar un surco profundo e instalado desde hace 20 años. Pero pueden producir mejoras significativas y visibles, siempre que seas constante y paciente.
Semanas 1 y 2: los efectos inmediatos
Desde los primeros días notarás el rostro menos hinchado por la mañana. El drenaje reduce el estancamiento linfático que acentúa visualmente el surco. La piel parece más firme y tonificada. Es un efecto cosmético inmediato, todavía no un cambio estructural.
Semanas 3 a 6: el refuerzo muscular
Los músculos que trabajan los ejercicios ganan tono. El soporte muscular bajo el surco mejora. El pliegue queda algo menos profundo en reposo. La circulación local mejora de forma duradera, lo que aporta a la piel más oxígeno y nutrientes.
Semanas 6 a 12: los resultados visibles
Es el periodo en el que los resultados se ven en las fotos. Un estudio publicado en JAMA Dermatology en 2018 demostró que un programa de ejercicios faciales de 30 minutos al día durante 20 semanas mejoraba de forma significativa el aspecto de la plenitud de las mejillas y reducía la edad aparente en 3 años de media.
A esas alturas, los surcos nasogenianos están atenuados, no borrados. La mejilla está más alta y más firme, y el pliegue menos marcado, sobre todo al final del día (cuando la gravedad suele haber ahondado el surco).
Más allá de 3 meses: el mantenimiento
Los resultados se mantienen mientras la práctica sea constante. Como en el deporte, dejarlo supone un regreso progresivo al punto de partida en 4 a 8 semanas. Lo ideal es reducir a una sesión diaria de 3 minutos (ejercicios y drenaje combinados) como mantenimiento.
Lo que amplifica los resultados
La hidratación. Una piel bien hidratada se ve más rellena y las arrugas resultan menos visibles. El ácido hialurónico en sérum es especialmente eficaz en la zona nasogeniana.
La protección solar. Los rayos UV degradan el colágeno. Cada minuto de exposición sin protección anula una parte del trabajo de refuerzo.
El sueño. Es durante el sueño cuando el colágeno se regenera y los tejidos se recuperan. Dormir menos de 7 horas por noche compromete los resultados.
El drenaje que completa tus ejercicios
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FAQ — Surcos nasogenianos
¿Los ejercicios faciales pueden atenuar de verdad los surcos nasogenianos?
Sí, los estudios lo confirman. Un estudio publicado en JAMA Dermatology (2018) demostró que un programa regular de ejercicios faciales mejoraba de forma significativa la plenitud de las mejillas y reducía la edad aparente. Los ejercicios refuerzan los músculos subyacentes que sostienen la piel y reducen la profundidad del surco en reposo. Los resultados son progresivos y requieren de 6 a 12 semanas de práctica diaria.
¿A qué edad hay que empezar a prevenir los surcos nasogenianos?
Desde los 25-30 años pueden aparecer los primeros signos, sobre todo en personas muy expresivas o que sonríen mucho. Prevenir siempre es más eficaz que corregir. Empezar los ejercicios y el drenaje a los 30 mantiene el tono muscular y retrasa notablemente el ahondamiento del surco.
¿Qué papel juega el drenaje linfático en los surcos nasogenianos?
El drenaje actúa en dos planos. Primero, evacúa la linfa estancada en la zona mejilla-nariz y reduce la hinchazón que acentúa visualmente el surco. Segundo, mejora la microcirculación local, lo que favorece la producción de colágeno y la oxigenación de los tejidos. El drenaje por sí solo no refuerza los músculos: complementa a los ejercicios optimizando el entorno de los tejidos.
¿Las cremas antiarrugas son eficaces contra los surcos nasogenianos?
Las cremas pueden mejorar el aspecto superficial, sobre todo las que contienen retinol (estimulación del colágeno), ácido hialurónico (hidratación y efecto relleno) o péptidos (señales de reparación). Pero actúan sobre la dermis superficial, no sobre las causas profundas (migración de la grasa, pérdida de tono muscular). Las cremas optimizan la calidad de la piel; los ejercicios y el drenaje actúan sobre la estructura.
¿Cuánto tiempo al día hay que dedicar a los ejercicios?
El protocolo completo (6 ejercicios + drenaje) lleva 5 minutos al día. Ese es el mínimo eficaz. Los estudios muestran resultados significativos con 20 o 30 minutos diarios, pero 5 minutos bien dirigidos a los ejercicios adecuados ya producen una mejora visible en 6 u 8 semanas. La clave es la constancia diaria, no la duración.